EL ARMA SECRETA DE J. A. KAST

Actor outsider . Director desquiciado. Lo que sabe lo aprendió en la calle y, gracias a eso, creó un particular estilo que terminó por marcar a grandes figuras del espectáculo partiendo por Kramer. También estuvo en Canal 13 y TVN. Hoy, tras un largo autoexilio, regresa al mainstream para hacerse cargo de la franja de Republicanos: la última capilla ardiente de José Antonio Kast. ¿Qué esperar? Por lo pronto, rap, llamas, pistolas y ladridos de pitbulls. Según dice Lalo Prieto, “la radiografía más cruda del Chile actual. Un país que, con urgencia, debe cambiar”. Tome asiento. La última batalla está por comenzar.

“Lo reconozco: en un Chile normal, Kast no tendría ninguna posibilidad. Es más, ni siquiera sería mi candidato”.

Lalo Prieto es el burgués gentil hombre del siglo XXI.

Lalo juega polo. Maneja un Audi Q7 y, últimamente, dirige proyectos inmobiliarios, incluido un sofisticado loteo en la Patagonia, a orillas del lago Yelcho, asesorado por quien fuera uno de los hombres fuertes de Douglas Tompkins.

Lalo, eso sí, es un hombre en conflicto. Lalo, de hecho, no es el típico emprendedor experto en llenar formularios de Sercotec ni menos el clásico ingeniero con MBA. Lalo es artista. No artista plástico, pintor de galería pituca de Vitacura, sino –al menos en sus orígenes– actor callejero, de cuneta, de tarro machucado por tanta moneda de 50 y 100 pesos recolectada junto al asfalto.

No está en Wikipedia, pero a fines de los 90 Lalo Prieto brilló con un energético teatro, en complicidad con lo que hacía el delirante Colectivo Pato Gallina. Luego montó obras de sangre y asesinos en serie que hicieron historia. Y, finalmente, Sottovoce, montaje que rompió con las reglas tradicionales del teatro chileno y concluyó en una eterna amistad con Stefan Kramer, quien le debe a Prieto no poco de su asertivo manejo. Estuvo en la codirección de Stefan vs. Kramer y en el show “Kramer on the moon”. Antes, Prieto fue director creativo de programación de Canal 13 –en la era de Enrique García– y asesor del área dramática de TVN, donde también estuvo en Halcón y camaleón, de Felipe Camiroaga.

Un día, cuando gozaba del éxito que le había traído la primera película hecha con Kramer, fue a tomar unas copas al Ky, el restaurante de avenida Perú. Justo ese día, ahí también estaba Macarena Santelices, sobrina nieta de Pinochet, aún no exalcaldesa de Olmué, ni exministra de Sebastián Piñera.

–Aquí nos cargan las derechistas –le dijo Prieto (criado en San Antonio) a Macarena cuando la mujer se acercó a la mesa en la que estaba el actor.

–Ah, mira tú. A mí me cargan los izquierdistas –respondió ella y se fue.

Días después se volvieron a topar. No se separaron más. Hoy tienen dos hijos, muchos caballos, propiedades. Y más.

Tiempo atrás, Macarena se distanció de la UDI y Lalo, apoyador, se fue a vivir con ella a la derecha de la derecha tradicional. Ya antes, Lalo había dejado de actuar y postular a los Fondart, pero —es cosa de verlo—, el arte intenta salir a borbotones de él cada vez que respira, expira y se atora.

–Chile necesita mano dura –dice, como si estuviera en una performance, cuando lo llamo para coordinar esta entrevista.

El mérito, en esta historia, es de Kast. Fue él quien se dio cuenta del valor de Lalo Prieto y lo llamó.

Lalo aún estaba en el sur, en el lago Yelcho. Llovía.

–Hola. Te habla José Antonio Kast.

–Lo sé. Tengo registrado tu número.

–Conversemos. Me gustaría que hicieras algo.

–¿Algo como qué?.

–Lo que quieras.

–¿Qué es lo que quiero?

–No sé. Hablemos. Necesito una cabeza como la tuya.

Días después, Lalo Prieto –cuyas últimas pegas incluían asesorarías creativas a TVN y Canal 13– aceptó hacerse cargo de la franja electoral, eso en el contexto de que su propia mujer terminaría siendo una de las voceras de la campaña. “Una gran responsabilidad –dice Prieto–, pues, además, son los últimos 100 metros en la carrera presidencial”.

Se habrán dado cuenta. Soy fan de Lalo Prieto. Hace más de una década, para este mismo diario, lo puse en la lista de artistas que torcieron para que Santiago adquiriera el estatus de ciudad realmente cool. Poco después coincidimos en Vía X, donde, gracias a la producción de Maca Rodríguez, logró hacer Comedor de diario, un programa tan indigerible como revolucionario. Lejos, lo más idiota que se ha emitido en la tele chilena.

“Sergio. Tanto tiempo. ¿Que hagamos una entrevista? Por supuesto. ¿Almorzamos cerca de mi nueva oficina?”, dijo Lalo cuando lo llamé.

Días después, busqué la casa/comando de Presidente Errázuriz; eso, hasta dar con uno de los palacetes del vecindario, uno que siempre me ha llamado la atención, pues hasta hoy permanece medio abandonado, con tierra y maleza en el frontis, en vez del lindo césped que ostentan, por ejemplo, los vecinos del Verbo Divino.

¿Búnker o cuartel abandonado?, me decía a mí mismo, mientras intentaba estacionar.

“Es de un amigo de José Antonio” dijo Lalo en cuanto nos encontramos, como si adivinara lo que pensaba.

Pero en verdad no quería saber eso, sino dónde íbamos a almorzar. Lalo Prieto es tan intenso que, seguro, me invitaría a comer al Club Alemán o, mínimo, al Lili Marlen, en Julio Prado, Providencia.

–Mejor comamos aquí. Hay sushi –dijo Lalo, a modo de bienvenida.

En la casa, entra y sale gente. Todos morenos. El único rubio es Felipe Costabal, un gigantón desgreñado al que llaman el Yeti; el creativo que inventó la frase mantra que ha comenzado a inquietar a los asesores de Sichel: “Atrévete con Kast”.

–Bonito comando. ¿Alberto Plaza ya tiene oficina? –le digo a Lalo al momento de abrir fuego.

–Alberto Plaza no tiene nada que hacer aquí. Pero, ojo, nada contra él. Ni siquiera lo conozco. Pero, bueno, entiendo el chiste: a un lado Pink Floyd, al otro Alberto Plaza.

–Ya envió el jingle, ¿sí?

–Olvídalo. Un gran productor hizo la música y yo mismo la letra. Como nuestra franja será muy urbana, la música principal no será ni una marcha militar ni una canción de iglesia. Será un rap.

–Broma. ¿Kast saldrá rapeando sin corbata?

–El rap será la música de fondo y a José Antonio no le vamos a sacar la corbata, se la vamos a poner. Hoy todos quieren aparecer como eternes jóvenes, cabres buenes, y frente a eso nos revelamos. ¿Cómo? Como fuimos al debate. Con corbata. Esto se trata de quién será el próximo presidente. Lo que está en juego no es broma.

–Podrán decir que Boric tiene rasgos autistas e, incluso, que su oratoria no le llega ni a los talones a la de Allende, pero hay que reconocer que la pega sin corbata. Más encima, para el debate, como que lo peinaron, lo subieron a una tarima y, finalmente, lo vistieron con esa chaqueta ligera con la que, por primera vez, se vio elegantón.

–Disculpa, yo estuve esa noche en los estudios de CHV. Es verdad: lo peinaron y lo llevaron a la barbería, pero la suya no era, no sé, una chaqueta de fina lana italiana. Era una chaqueta H&M sintética, que no sé cómo le cabía. Y, ahora que lo pienso, hasta podríamos decir que eso resume a Boric: un fenómeno H&M.

–¿Y Kast? ¿El Fenómeno del Niño? ¿Para qué tanto esfuerzo con la franja si, incluso si pasa, no gana?

–Si la elección fuera hoy, Boric sacaría, no sé, un 75% y, con suerte, Kast el 25 restante. Paliza. Pero eso es ahora, porque estamos en una primera vuelta y todo el mundo piensa que Kast no sigue. La pregunta es qué pasa si gana, aunque sea por un voto. Ese sería otro país, otro partido. Nos iríamos a camarines, con mucho nervio, pues en el segundo tiempo nadie sabría qué va a ocurrir.

–Está bien que las encuestas fallen, pero la realidad es la realidad.

–La realidad se construye. La realidad, en no pocos sentidos, es el resultado del poder del márketing, de los discursos, de las imágenes. ¿Cuál es la realidad hoy? ¿No es que la gente está con muchísimo miedo?

–La gente siempre tiene miedo. Por algo, en el pasado, alguien inventó la campaña del miedo.

–Hace poco conocimos la historia de un señor cuyos hijos trabajaban por MEO y, de pronto, asesinaron a su papá. Estaba estacionado y le pusieron una pistola en la cabeza. El hombre, nervioso, dijo: espérenme, creo que tengo las llaves en el bolsillo”. No hubo tiempo. Le dispararon en la cabeza. Lo reconozco; en un Chile normal, Kast no tendría ninguna posibilidad. Es más, ni siquiera sería mi candidato. Pero resulta que lo que está pasando en Chile no es normal. No vivimos en un país normal.

–¿Y qué es lo anormal?

–De partida, la violencia. Solo en Santiago hay más de quinientos barrios tomados. Hace poco fuimos a grabar, para la franja, a un lugar donde los narcos, de noche, sueltan a sus pitbulls, hasta las 5, 6 de la mañana, para tener el control.

–Suena a ficción. ¿Dónde está ese barrio? ¿En Google Maps?

–Claro que sí. Ve, vean la franja. Son barrios donde la gente ya no es dueña de sus lugares y, en cambio, los narcos gritan, bajo fuegos artificiales, “la calle es nuestra”. No es exageración. No es invento. ¿Sabes? Tal como me pasó con las películas y obras de teatro que hice, quiero sentirme orgulloso de mi trabajo en la franja. Una mirada a ese Chile en el que no queremos vivir.

–Está difícil entender tanta cosa que pasa, más cuando aflora tanta ideología. ¿Cuál de las “totali-palabras” de moda es la que más te hace ruido? Te anoté cuatro: Territorialidad, Lenguaje inclusivo, Originario y Soberano.

–Todes estes conceptes me generen el misme ruide. Aunque, la verdad, me pasa algo especial con lo del lenguaje inclusivo. También me pasan cosas cuando hablan de plurinacional, quizás porque jugaba polo con una cinta mapuche en el casco.

Comedor de diario

No sé si será living o comedor, pero el espacio central de la casa comando de Kast fue transformado en un híbrido entre cowork y centro de atención al cliente, coronado por un largo mesón en el que abundan papeles y tazas con café a medio vaciar.

Nada ahí transmite la serenidad Schönstatt. Y, contrariamente, el frenesí diario parece impulsado por las normas de la oficina, escritas con tiza por el propio Lalo en un gigantesco pizarrón que cuelga del muro.

–Se acabaron los palitos, pero te puedo pasar un tenedor para el sushi, si no te incomoda –dice Lalo, ya sentado a la mesa.

En una de las máximas, se lee: Todo azul.

–Azul… ¿Cómo el mar azul? ¿Por qué azul? ¿Por pureza, como los tótems de los Pronto Copec?

–Pureza étnica –dice Lalo, siguiendo la broma–. Nada. Solo nos propusimos que el 80% de la franja se grabara al aire libre, en lugares abiertos. Llevamos mucho tiempo encerrados. La gente no quiere ver tanto set, tanto estudio.

–¿Y qué quiere ver?

–Lo que pasa en la calle. Por eso tenemos muchos testimonios de gente que ha sido atacada o, si aún no, igual vive atemorizada. Hoy, sin ir más lejos, grabamos el testimonio de una mujer a la que le mataron al marido y el crimen quedó en nada. En Chile hay un tema con la justicia. Soy un simple actor, no sé qué es lo que ocurre, pero no creo que sea el único que piensa que en Chile la justicia no funciona como debiera.

–¿Algún anticipo de lo que habrá en la franja de Kast?

–Diariamente, un contenido de unos tres minutos. Para eso revisamos el programa de gobierno y destacamos al menos cien temas fundamentales. ¿Un ejemplo? En un video invitamos a sacar las defensas que hemos tenido que poner en las ventanas y, con esos barrotes, construir las rejas de los que debieran estar presos.

–¿A quiénes intentas convencer?

–A personas como yo, que han estado fuera de todo esto y están muy inquietas. Mira… Si no estuviera Kast, de verdad votaría por Sichel, pero hay muchos tipos como yo, que viven bien, les va bien, pero están preocupados, indecisos y ahora comienzan a vitrinear. Es a ellos a quienes les quiero hablar.

–Dirigiste El Derechazo, la comedia en la que te reíste de la política y sus pequeñeces. ¿Qué diría Bruno Miller, el ecodocumentalista que protagoniza la historia, sobre la opción Kast?

–A Bruno le habría encantado dirigir la franja de Kast.

–En la misma película, cuando Evelyn (interpretada por Renata Bravo) pelea con Michelle, en un combate sátira de Tarantino, ella dice: “La política es sin llorar”. ¿Es así?

–Sí, aquí no hay espacio para lamentos. Acá es donde se separan los niños de los hombres. Esto es de verdad.

–A propósito… ¿Qué error esperas que cometan los directores de las franjas con las que competirás?

–En la franja hay poco margen para el error, especialmente en equipos que tienen tanta experiencia. Ahí está el caso de Chadwick chico, que ahora está con Sichel, pero debe tener más de veinte campañas en el cuerpo. Ahora, si tuviera que arriesgarme a decir algo, diría que el de ellos es un equipo que le habla mucho a Lastarria. Usan bufandas. Andan en motonetas. Es el mundo Evópoli megaondero. Son esos compañeros que, en el colegio, no habrían sido mis amigos.

–¿Zorrones?

–Nerds que quieren pasar como tipos cool. Y no les compro. Vengo del teatro callejero y si algo ahí aprendes, es que no puedes demostrar nada. Si lo haces, te cuelgan.

–¿Prevés algún error en la campaña de Boric?

–Boric ha hecho muy bien la pega con los jóvenes, aunque me ha sorprendido encontrar a muchos estudiantes de ingeniería, futuros pymes, que les gusta Kast, porque les ofrece un Estado de Derecho y de orden. Para qué estamos con cuentos, sin orden ni siquiera puedes abrir un carro de papas fritas.

–A algunos les inquieta, entre otras cosas, la insuficiencia oratoria. Boric, cuando quiere emocionar, no tiene otra que poner play, literalmente, a viejos discursos de Allende.

–A mí me molesta la sobreexplotación de los eslóganes. Todo es demasiado publicitario, entre León Gieco y la cantinela de que necesitamos a un presidente joven. O como dijo Salvador Allende… O como dijo Gabriela Mistral… Nadie soporta eso sesenta días, más cuando entiendes que la gente quiere contenido. Lo otro es que los actores sabemos que no hay nada peor que el segundo día después de un estreno. El primer día la rompes, hay champañazo y te acuestas borracho a las cuatro de la mañana. Pero resulta que al otro día tienes función. Lo que ahora se les viene a Boric y a Sichel es, justamente, eso: la segunda función.

–Entonces, cuando Sebastián Edwards afirma que es mejor hacerse a la idea de que Boric será el próximo presidente de Chile, a Edwards hay que decirle que…

–Se atreva con Kast.

–Y si Bellolio piensa que Boric es el Luke Skywalker chileno…

–¿Decirle que Provoste es la princesa Leia?

–Alejandro Goic es, ¿mejor actor o mejor operador político?

–Goic es un gran actor.

–De los candidatos a diputados y senadores del pacto de Republicanos, cuál es el más histriónico… ¿Rojo Edwards?

–Me encanta Paul Sfair.

–El chileno que debió vivir de chico en Venezuela. El que dice que las empanadas chilenas son buenas, pero mejores las de mechada con salsa guasacaca.

–Es lo máximo. Récord Guinness por un programa de radio en el que habló de un solo tema por 40 horas.

En la pizarra de Presidente Errázuriz hay una frase que dice: “Kast tiene razón en todo”. Lo curioso es que Lalo escribió eso, luego la tachó y la dejó así: “Kast tiene razón en todo. A la vista de todos”.

–¿Sabes cuánto ha opinado Kast sobre lo que hemos hecho para su franja? –dice Prieto, a modo de explicación.

–Mucho.

–Cero.

–Te cae bien el candidato.

–Llegué a la conclusión de que hay algo en Kast que me provoca. Así es que, cuando mi señora ya estaba cerca de él, me dije: “me gustaría estar en su equipo”. Me encanta que sea rápido, divertido y que responda las preguntas frontalmente. Como a mí me gusta provocar, encontré en él a la dupla ideal.

–Ya hablaste algo de eso, pero imagino que tus amigos te llaman y te dicen: ¡Te vendiste al neoliberalismo! ¡Cómo estás con ese pinochetista!

–Dos cosas. Una: muchos me han escrito o llamado, exigiendo que debiera hacer tal o cual cosa. O pensar así o asá. ¿Pero por qué? Algo inexplicable de estos tiempos es que parece que ya no puedes pensar lo que se te venga en gana. Ahora, yendo al fondo, estoy de acuerdo con lo que dice Kast, salvo en los temas valóricos en donde no coincido en más de un 80%. Quizás 90%.

–¿Qué arriesgas con dar balas a Kast?

–La pérdida de amigos que te comentan cosas en Instagram y de pronto ya no te siguen.

–¿Incluido Kramer, el socio amigo con el que hiciste varias películas?

–Con Kramer siempre nos vemos y nos dejamos de ver. Cuando supe que me venía con Kast, lo llamé y le dije que mejor no nos juntáramos a tomar once ahora, sino más adelante. Hay quienes, cuando sepan que tomé este camino, lo querrán funar, perjudicar. A mí me da lo mismo, pero no quiero que él se vea afectado.

–Qué tiempos de enredo, de confusión. A propósito: Harry Jürgensen, que va en la lista de parlamentarios de Republicanos, ¿es tío de Mauricio Jürgensen?

–Jajaja. No tengo idea.

–Lalo Prieto, te conozco. ¿Qué es esto de atreverse con Kast? ¿El último chiste de Lalo Prieto?

–No. Esto va en serio. ¿Acaso alguien lo duda? Aquí nos jugamos el futuro de Chile.

El Mercurio: https://digital.elmercurio.com/2021/10/02/RVSB/D241CUNO#zoom=page-width

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